He recibido un comentario muy interesante con respecto a las últimas entrada. Animo a las personas que consultan ésta página para que expresen su opinión.
Al explicar la historia de dos mártires, me limito a explicar, pasadas por el filtro del escepticismo, las historias de unos personajes que permanecen en memoria mil quinientos años después de su muerte. Cuando en su comentario habla de "víctimas" no se si se refiere a Santa Agueda o a San Valentín. Los dos santos son distintos en su comportamiento. Agueda era una "niña rica y mona" con unas convicciones determinadas y se podría reescribir la historia desde muchos puntos de vista. No sabemos si Agueda conocia a Quinciano, si el tal Quinciano era desagradable en uno o mas aspectos o si había otros intereses a parte de lo que nos ha legado la leyenda. Esta claro que quien ama a alguien, no lo tortura hasta la muerte, de ahí la afrimación que por parte de Quinciano se trataba de codicia y no de lujuria, porqué el amor está fuera de concurso por definición, y la lujuria tiene unos métodos de obtención de objetivos distintos a la codicia.
El caso de Valentín parece menos inocente que el de Agueda, tanto por edad y formación; es un sacerdote, alguien instruido y con un grado de "poder" que Agueda no tiene; como por actitud ya que aprovecha toda coyuntura (la prohibición de casar soldados, la entrevista con el emperador, la entrevista con el lugarteniente) para propagar sus creencias y hacer proselitismo. Valentín juega unas cartas de poder y pierde, Agueda tenía malas cartas de entrada y su historia ha llegado hasta nosotros mas o menos mitificada pero no creo que su destino hubiera sido mejor accediendo a los requerimientos de Quinciano.
En ambos casos los personajes ejercitaron su voluntad y de hecho, el nombre de los personajes que los agredieron ha llegado hasta nosotros por esto: porque agredieron a personas firmes en sus convicciones. No celebro las víctimas. Sólo pretendo explicar porqué se celebra una fiesta determinada en un día determinado y quizá en el fondo defender que ser fiel a las propias convicciones vale la pena, porqué otros lo han hecho antes y se les recuerda